Mostrar mensagens com a etiqueta América Latina. Mostrar todas as mensagens
Mostrar mensagens com a etiqueta América Latina. Mostrar todas as mensagens

sexta-feira, julho 22, 2011


O despertar da América Latina (2/3)
Discurso do Presidente Óscar Arias na Cimeira de Negócios de Monterrey




¿QUO VADIS, AMÉRICA LATINA?


Óscar Arias Sánchez

Presidente de la República de Costa Rica

Cumbre de Negocios en Monterrey

Monterrey, México

8 de noviembre de 2009



Amigas y amigos:


En un ensayo magistral sobre el origen y el significado de América, el gran Alfonso Reyes, gigante de las letras castellanas nacido en esta tierra regiomontana, nos dice que "Antes de ser esta firme realidad, que unas veces nos entusiasma y otras nos desazona, América fue la invención de los poetas, la charada de los geógrafos, la habladuría de los aventureros, la codicia de las empresas y, en suma, un inexplicable apetito y un impulso por trascender los límites. Llega la hora en que el presagio se lee en todas las frentes, brilla en los ojos de los navegantes, roba el sueño a los humanistas y comunica al comercio un decoro de saber y un calor de hazaña"
.
Hubo una época en que era posible detener a cualquier viajero y preguntarle: "¿a dónde vas, trotamundos?", y escuchar en los labios temblorosos de impaciencia: "voy a América, al Nuevo Mundo, a El Dorado, al Edén sobre la Tierra". Hubo una época en que nuestro continente sirvió de caldero para fundir todas las esperanzas de un viejo orden, sediento de un reinicio, de un borrón y cuenta nueva. Nos tocó la difícil misión histórica de vindicar para la especie humana, toda la dignidad pisoteada, toda la paz adulterada, toda la inocencia perdida, que siglos y siglos de civilización habían acumulado sobre los hombros del mundo. Hoy todo eso ha cambiado.

Nuestro continente ha dejado de ser una alucinación para convertirse en una inmediata realidad, que a veces excede y a veces defrauda nuestras ilusiones. Las brújulas de los viajeros ya no apuntan a nuestras tierras. Los caminos ya no llevan necesariamente hacia América, o al menos no hacia Latinoamérica. Más bien es ella la que debe encontrar su camino. Es a ella a quien debemos preguntarle "¿Quo Vadis, América Latina? ¿A dónde vas en medio de la confusión del parto de este milenio?

Por mucho que amo esta región, y por mucho que quisiera ser ciego ante sus defectos, no puedo evitar pensar que no estamos haciendo bien las cosas. Que caminamos a tientas en el curso de la historia. Que nuestra América Latina seguirá siendo una promesa, en la medida en que no asuma con seriedad su propia tarea. Esta región de locos y entusiastas, de quijotes y eternos adolescentes, debe madurar. Es hora de que entendamos que nadie va a traernos un mayor desarrollo en bandeja de plata. Somos nosotros, y nadie más, los encargados de labrarlo. Es hora de que Latinoamérica se despoje de los ropajes de la autocompasión y aprenda el difícil arte de la autocrítica. Es hora de que nuestros gobiernos abandonen la propensión a ser creativos en excusas y no en soluciones, en disculpas y no en políticas concretas. Es decir, que es hora de que Latinoamérica reconozca, finalmente, su responsabilidad en la historia.

Esa responsabilidad histórica empieza por enfrentar una cruda pero inevitable pregunta: ¿por qué nos quedamos atrás? ¿Por qué la región que habría de ser el Nuevo Mundo, el mundo justo, el mundo de las oportunidades, acabó por conformarse con viajar en el penúltimo vagón del progreso?

Contrario a lo que muchos piensan, a y lo que algunos intentan vender, las razones que explican esto no son todas históricas. Cuando la mayor parte de América Latina adquirió su independencia de España, a inicios del siglo XIX, sus condiciones para el desarrollo eran similares o aún mejores que las de Estados Unidos, el Medio Oriente o el Sudeste Asiático.

Cuando la Universidad de Harvard abrió sus puertas en Boston, en 1636, habían ya universidades consolidadas, y casi centenarias, en Santo Domingo, República Dominicana; en Limá, Perú; en Ciudad de México, México; en Sucre, Bolivia; en Bogotá, Colombia; en Quito, Ecuador; en Santiago, Chile, y en Córdoba, Argentina.

Según un estudio histórico publicado por la OCDE, en el año 1500 el producto interno bruto real de México era 4 veces más grande que el de Estados Unidos. En 1820, el PIB de América Latina excedía en 12.5% el de su vecino del norte. En 1998, si excluimos a Brasil, la región representaba apenas una tercera parte de la economía estadounidense.

Una portada del semanario londinense The Economist, publicada en 1988, calificaba a Irlanda como "el país más pobre entre los ricos". Menos de diez años después, todos se referían a ella como "el tigre celta". Singapur era una insignificante islita luchando por su independencia en el sudeste asiático, cuando nuestras economías realizaban sus expediciones por las diversas variantes del modelo de sustitución de importaciones. A pesar de no tener mayores recursos naturales, la economía de Corea del Sur se multiplicó por diez entre 1960 y 1990.

            La responsabilidad de montarnos en la locomotora del desarrollo era nuestra, y la vimos pasar. En vano se suceden las rabietas de caudillos pasados y presentes que pretenden culpar a todos de nuestras congojas. La explicación de nuestro rezago está en algún lugar entre el Río Bravo y el Cabo de Hornos. Y reconocerlo, es dar el primer paso hacia un mayor desarrollo. Esta noche quiero mencionar cuatro trabas culturales que considero fundamentales en la explicación de este fenómeno, y que creo que deben cambiar cuanto antes si hemos de aspirar a construir un futuro mejor para nuestros pueblos: la proverbial resistencia al cambio latinoamericana, responsable por nuestra pésima capacidad de adaptación a nuevas circunstancias; la consecuente escasez de innovación, basada en un temor a asumir riesgos y complementada por un afán conformista y mediocre; el continuo desprecio por el Estado de Derecho y los mecanismos de la institucionalidad democrática, y la macabra tentación autoritaria y militar, que como una sombra persigue a nuestra región desde su alumbramiento.

La primera traba cultural que he mencionado es la resistencia al cambio en América Latina. Creo que de todas las regiones del mundo, ninguna se aferra más al pasado que la nuestra. Ninguna le tiene más apego a un statu quo que, además, es terriblemente insuficiente. Ésta es la región del "mejor viejo conocido que nuevo por conocer", y no deja de sorprenderme que así sea. Porque el viejo conocido es que una tercera parte de la población viva en la pobreza. El viejo conocido es que un tercio de los estudiantes no llegue nunca al colegio. El viejo conocido es que en algunos lugares hayan más puestos de trabajo en las pandillas y las redes narcoterroristas, que en las empresas y los comercios.

Y aún así los latinoamericanos le tienen pavor al cambio. Prefieren aferrarse al pasado porque confían en que ese pasado, por más nefasto, será mejor que un futuro incierto. Esto lo observé con elemental claridad en la discusión que sostuvimos en Costa Rica, hace poco más de dos años, con motivo de la celebración del primer referéndum de nuestra historia, para decidir la aprobación del TLC con Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana. Los costarricenses que adversaban el tratado no estaban felices con sus circunstancias, pero le tenían terror a lo que podía suceder si esas circunstancias cambiaban. Yo siempre les dije una frase que John Maynard Keynes le contestó a un periodista impertinente: "cuando los hechos cambian, yo cambio de opinión. ¿Qué hace usted?".

La resistencia al cambio es la mejor forma de perpetuar nuestro subdesarrollo. Es más, es el abierto reconocimiento de la voluntad para perpetuarlo, por temor, por desidia, y muchas veces, por fanatismo ideológico. Hay en nuestro continente toda una horda de defensores de "el verdadero socialcristianismo", "la verdadera socialdemocracia", "el verdadero liberalismo", "el verdadero socialismo", el de los abuelos, el de los padres, el de cuarenta o cincuenta años atrás. ¿Cómo esperamos progresar si la máxima aspiración de nuestros pueblos es la permanencia, o incluso el retroceso?

El mundo globalizado impone el cambio. Ha llegado el momento a partir del cual no se trata de decidir si queremos o no transformarnos, no se trata de ver si nuestra ideología nos permite o no cambiar. Se trata de ver cuán rápido y cuán provechoso es nuestro inevitable proceso de cambio. La adaptabilidad a nuevas circunstancias es la clave que medirá el progreso de las naciones en las décadas por venir. Las naciones que fallen en esto, caminarán hacia el futuro con los ojos en la espalda, exactamente como ha estado caminando en los últimos años América Latina.

La segunda traba cultural que nos impide aspirar a un mayor desarrollo, es la escasez de innovación en la región. Si somos resistentes al cambio que nos viene de afuera, con mucha mayor razón evitamos propiciarlo a lo interno de nuestras naciones. No queremos innovar porque vemos en la innovación un riesgo que no estamos dispuestos a asumir. Le huimos a la competencia porque amenaza derechos y privilegios establecidos, y preferimos pasar de moda que pasarnos de listos. La consecuencia más notoria de esto es la mediocridad que hemos venido gestando a lo largo de décadas.
¿Cómo construir un continente de excelencia si muchas veces castigamos la iniciativa, en lugar de premiarla? ¿Cómo construir un continente desarrollado si tenemos más contralores que emprendedores? ¿Cómo avanzar si el gasto en innovación e investigación es un rubro marginal en los presupuestos de nuestros aparatos estatales?

Un estudio realizado el año pasado, indicaba que del aumento total de la producción en los últimos 25 años, el 88% proviene de mejoras en la tecnología, y sólo el 12% de la expansión de los sistemas productivos vigentes. Latinoamérica debe entender esto, y debe entenderlo rápido.

La resistencia al cambio y a la innovación es evidente en muchos aspectos de nuestra cotidianidad, pero en ninguno es más notorio que en el currículo que se enseña en nuestras escuelas, colegios y universidades. Muchas veces he dicho que me preocupa que Latinoamérica está graduando profesionales que podían encontrar empleo en el mundo de hace 30 años, y carecen de las herramientas para desenvolverse en la actualidad. Para ponerles un ejemplo, nuestra región gradúa seis profesionales en ciencias sociales, negocios y derecho, por cada profesional en ciencias exactas y por cada dos profesionales en ingeniería. No estoy diciendo que los científicos sociales son innecesarios. Tan sólo digo que no son tres veces más necesarios que los ingenieros. Y puedo asegurar que los puestos de trabajo se crean en proporción inversa a los graduados por área de estudio.

Los científicos que han analizado este fenómeno coinciden en que nuestros estudiantes necesitan adquirir habilidades modernas, que les permitan desenvolverse en un mundo profundamente diverso e interconectado. Deben hablar, entender y pensar en idiomas extranjeros. Deben manejar los sistemas informáticos. Deben analizar crítica y creativamente la complejidad de los desafíos globales que enfrentamos, desde el desarrollo sostenible hasta el comercio internacional, desde las epidemias mundiales hasta la erradicación de la pobreza. Deben ser capaces de comprender más que memorizar, de argumentar más que recitar. Esta noche les pregunto ¿es esto lo que estamos enseñando?

Conforme con evaluaciones internacionales, nuestros estudiantes se encuentran entre los peores del mundo en comprensión de lectura, muy por debajo de muchachos que provienen de países en donde el Estado gasta, en promedio, mucho menos dinero en la educación de cada estudiante que el que gastamos nosotros. Es claro que necesitamos realizar un cambio cuantitativo en nuestra inversión educativa, pero es aún más claro que debemos realizar un cambio cualitativo.

Y en eso ustedes tienen mucho que aportar. Es el sector privado el que tiene que expresar cuáles son sus necesidades, cuáles son el tipo de profesionales para los que pueden ofrecer empleos de calidad. Costa Rica ha tenido experiencias muy satisfactorias en este campo. Una alianza entre el Gobierno, el sector privado y la academia nos ha permitido poner en marcha un Plan Nacional de Inglés, con el que pretendemos lograr que, para el año 2017, el 100% de los jóvenes que se gradúen del colegio cuenten con algún dominio del idioma inglés. Junto con la Fundación Omar Dengo, Intel, Hewlett Packard y otras empresas asentadas el país, hemos incrementado sensiblemente la conectividad de nuestros centros educativos. Varias empresas costarricenses se han puesto de acuerdo para lanzar una campaña de orientación vocacional, incentivando a nuestros jóvenes a escoger carreras cotizadas en el mercado laboral. Juntos, hemos venido creando una cultura educativa para el siglo XXI. Intensificar y reproducir este tipo de iniciativas es un paso crucial para el cambio de mentalidad que urgentemente necesita América Latina.

La tercera traba cultural que mencioné, es el continuo desprecio por el Estado de Derecho y la institucionalidad democrática en la región. De esto he hablado en todo tipo de foros y ante todo tipo de auditorios, precisamente porque incide en la vida de todos los habitantes. Ciertamente es un aspecto que incide en la forma de hacer negocios en Latinoamérica.

Imaginen, por un momento, una región en donde las normas que regulan el comercio y la producción sean claras y conocidas por todos; en donde los trámites se realicen con velocidad, sin necesidad de pagar un soborno o realizar varias peticiones; en donde cualquier conflicto pueda ser dirimido en los tribunales, que juzgarán con celeridad e imparcialidad; en donde la seguridad ciudadana permita hacer negocios con tranquilidad; en donde se respeten todos los tratados y acuerdos internacionales, y se apliquen estándares universales que faculten el comercio entre países con distintas legislaciones. ¿No es ésa la región que deseamos todos? ¿No es ésa la región que podría permitirle a Latinoamérica crecer y prosperar?

Respetar la institucionalidad democrática significa mucho más que votar cada cuatro, cinco o seis años. Significa comprender que hay unas reglas del juego que no admiten excepciones. Significa comprender que es más justo el imperio de las leyes que el de los hombres. Significa comprender que el poder debe estar distribuido si ha de ser legítimo, y que respetar a los órganos que detentan ese poder es la mejor garantía para no sufrir vejaciones. Significa comprender que la democracia, con todos sus errores y defectos, es el único sistema político en donde se respeta y se promueve la realización de los individuos en libertad. Fortalecer esa institucionalidad, darle contenido a nuestras democracias, debe ser la prioridad de todos nuestros gobiernos, pero también de todos nuestros empresarios.

Me queda por mencionar una traba cultural contra la que he luchado a lo largo de toda mi vida política: la larga tutela militar de la región. Veo entre ustedes algunos rostros jóvenes. Pero también veo que el invierno ha empezado a cubrir de blanco la cabellera de muchos. Ustedes recuerdan lo que fue la dictadura. Ustedes recuerdan lo que fue ver en la televisión el cuerpo destrozado de personas que tal vez no eran nuestros hijos, pero eran hijos de alguien más. El rostro atemorizado de muchachos vestidos de soldados, que tal vez no fueron nuestros vecinos, pero fueron vecinos de alguien más. El grito desesperado de una mujer torturada que tal vez no era nuestra madre, pero era madre de alguien más. Quien recuerde esas imágenes no puede menos que espantarse ante la idea de que Latinoamérica vaya a gastar este año, en plena crisis internacional, casi 60.000 millones de dólares en armas y soldados.

Una región que nunca ha sido más pacífica, que nunca ha sido más democrática, que finalmente abandonó las huestes de la tiranía y la violencia, parece tener prisa por volver al infierno. Bastaría ver el desfile de cohetes y rifles, de aviones de combate y helicópteros artillados, para entender el despilfarro que esto significa. Un desfile que pasa ante miles de escuelas en condiciones precarias, ante miles de clínicas sin equipo médico, ante miles de tugurios y barriadas, ante miles de bosques destruidos y cuencas hidrográficas contaminadas. Esa es la indiferencia del desfile de la muerte, que debemos rechazar con toda nuestra voz y con todo nuestro pensamiento. Cada uno de los miles de millones de dólares que gastamos en nuestros ejércitos, conspira contra nuestro desarrollo y constituye una afrenta a las generaciones que merecen una juventud distinta a la que tuvimos nosotros.

Si algo nos ha enseñado la dolorosa experiencia de Honduras, es que en América Latina fortalecer a los ejércitos es, casi siempre, debilitar a las democracias. Abandonar el recurso a la violencia, abrazar una cultura de paz, es esencial para el cambio de mentalidad del que he venido hablando. Esta noche les pido que nos ayuden a construir una región en donde se comercien chips y no armas; en donde se formen empresarios y no soldados; en donde se busque el poderío de las ideas y no de las fuerzas armadas. Ésa es la América que dio pie a las utopías aventureras, y es la América que todavía espera en el poniente donde se dirigen las carabelas de nuestras más atrevidas esperanzas.


Amigas y amigos:

Quiero agradecer a los organizadores de la cumbre por invitarme a brindarles este mensaje. Espero que mis palabras les hayan dejado, al menos, una luz diminuta en la oscuridad, una luz parpadeante que recuerde que otra América Latina es posible. Respondiéndole a Alfonso Reyes, le digo a ese gran pensador de Monterrey que hay cierta razón en el presagio de un mundo nuevo, tal vez no es el loco desvarío de los trotamundos que acompañaban a Colón en sus viajes marinos, pero sí es una región mejor, una región que podemos construir a fuerza de voluntad y sentimiento. Una región en donde no le tengamos miedo al cambio, al que nos viene de afuera y de adentro; una región en donde la democracia siga abonando la libertad del ser humano, y en donde la guerra y las armas mueran para siempre, en el crepúsculo del afán por crecer y superarnos. 

Muchas gracias.

              

O despertar da América Latina (1/3)



 Óscar Arias Sánchez recebeu o prémio Nobel da Paz em 1987 pelos esforços que empreendeu em prol da paz na América Central, pondo termo a vários conflitos civis que lavravam na região. Foi por duas vezes presidente da Costa Rica (1986-1990 e 2006-2010). Integra, presentemente, várias organizações internacionais e recebeu vários prémios pelo seu  empenhamento pela paz e pelo estabelecimento de um  mundo socialmente justo, no quadro de uma economia sustentável.
Óscar Arias ainda, como presidente da Costa Rica, proferiu um discurso notável na Cimeira de Negócios de Monterrey em 8 de Novembro de 2009, em que apelou à “maturidade” da América Latina, ou seja de que era chegado o momento da região se “despir das roupagens da auto-compaixão e aprender a difícil arte da autocrítica”. Para Árias, esta “entrada da América Latina na vida adulta” consistia, no fundo, na assunção das suas responsabilidades e na ultrapassagem dos seus obstáculos que consubstanciaram o atraso regional e impediram o respectivo desenvolvimento. Para o ex-Chefe de Estado costa-ricense, os obstáculos eram quatro:
-       a falta de inovação e a resistência generalizada à mudança;
-        o temor ao risco,
-       o “contínuo desprezo pelo Estado de Direito e pela institucionalidade  democrática”;
-       a “macabra tentação autoritária e militar”, apelando veementemente à desmilitarização (que se “comerciem chips e não armas; que se formem empresários e não soldados”, disse)  
Óscar Arias conclui que superando estes 4 obstáculos “era possível uma outra América Latina”, mais próspera e mais dinâmica.
O discurso, dado o seu interesse – que, muito naturalmente, passou desapercebido no cantinho da Ibéria Feliz, onde vivem os lusitanos, mas que teve grande repercussão nas Américas e nos “think tanks” um pouco por toda a parte - reproduzimo-lo na íntegra no post subsequente, constituindo, em nosso entender um marco importante em termos estratégicos e programáticos para a região.

sábado, janeiro 22, 2011


 Narco-tráfico 

Dado o seu interesse a seguir se transcreve, nas versões em língua castelhana e em língua inglesa, um artigo publicado na imprensa Mexicana (jornal “Excelsior” edição de 9 de Julho de 2010). Apesar da sua antiguidade, o texto não perdeu minimamente a respectiva actualidade.

Spanish  & English 
Versión en  Español: 
    
   El paraíso de los  narcotraficantes
 *Francisco Martín Moreno




¿En Estados Unidos, el mercado de  enervantes más codiciado de la Tierra, no hay narcos destacados,  cuyos nombres deben ya formar parte de la leyenda criminal de su  país?  
 
¿Usted conoce el nombre de un solo  capo norteamericano de nuestros tiempos?  
 
 
Por  supuesto no me refiero a los famosos "gangsters" de los años de la  prohibición alcohólica en Estados Unidos como sin duda los fueron  Capone, Dillinger y Frank Nitti entre otros tantos personajes del  bajo mundo que encontraron en nuestros vecinos del norte el caldo  de cultivo necesario para desarrollarse hasta alcanzar "prestigio"  internacional... 
 
 Nosotros conocíamos a  García Abrego, a Caro Quintero, al Güero Palma, al Señor de los  Cielos, a los hermanos Arellano, entre otros líderes de nuestro  hampa tercermundista. 
 
 
Pero, insisto, ¿y en  EU, el mercado de enervantes más codiciado de la Tierra, no hay  narcos destacados, cuyos nombres deben ya formar parte, a mucha  honra, de la leyenda criminal de su país pues trafican con drogas  con un valor superior a los 500 mil millones de dólares?  
 
 ¿Ningún apellido destaca por su eficiencia  y popularidad o simplemente porque ya no hay narcotraficantes para  vergüenza de la larga tradición criminal  norteamericana?
 
¡Ya sé! En Estados Unidos  las drogas se trafican "solitas". 
 
 Los  enervantes son dejados en las fronteras norteamericanas por  "camellos" mexicanos o latinos y llegan "solitos", como por arte  de magia, a las manos de los consumidores.  
 
Del total de la mariguana que se consume  en dicho país, por ejemplo, 35% es producido en Texas, Arizona y  California sin que jamás se localice un sembradío, se incineren  los enervantes de cara al público, se recluya a los responsables  en una prisión federal y se rematen y adjudiquen sus propiedades  al mejor postor. 
 
 Sucede que la mariguana  se siembra solita, se corta solita, se distribuye solita y el  dinero obtenido se lava solito... 
 
¿No es  una verdadera maravilla? 
 
Nunca escuchamos  que se aseste un rudo golpe al narcotráfico en EU tal y como se  asesta, sin duda, en México, en forma por demás recurrente.  
 
Nunca vemos fotografías de capos  norteamericanos arrestados y enfundados en sus chamarras azules  del FBI con las manos y pies esposados, chalecos y cascos  antibala, además de una numerosa escolta policiaca para evitar  cualquier atentado en contra de su vida que impidiera la delación  de la identidad de sus socios y  movimientos...
  
En México, la captura de los  "famosos" capos ocupa las primeras planas de los diarios de la  República, además de generosos espacios radiofónicos y televisivos.   

Es evidente el  esfuerzo mexicano por ganar esta batalla en contra de la  producción y venta de enervantes. 
 
Sólo que  la batalla difícilmente la ganaremos si en Estados Unidos se  venden impunemente 500 mil millones de dólares de narcóticos en  las calles sin que nadie vea ni sepa ni oiga nada, absolutamente  nada, puesto que nuestros vecinos "puritanos" nunca atrapan a un  capo ni se publica por ende su captura en la prensa ni se queman  depósitos incautados de estupefacientes ni mueren soldados ni  agentes judiciales ni jueces ni procuradores ni se rematan  propiedades ni se revelan los nombres de las autoridades  implicadas en el narcotráfico. 
  
Nada, no se  sabe nada...
  
¿Por qué no se sabe? Muy  sencillo: porque una parte insospechable de autoridades  ejecutivas, legislativas y judiciales federales y estatales  norteamericanas está en la nómina de los capos.  
 
Si nada se hace y nada se sabe es porque  desde secretarios de Estado para abajo (sálvese el que pueda),  gobernadores, legisladores, senadores especialmente jueces,  periodistas, policías de toda índole, agentes del FBI y de la DEA  y hasta la famosa y no menos temida Patrulla Fronteriza, todos  podrían estar profundamente involucrados con los narcotraficantes  realizando jugosos negocios tal y como lo hicieron ya 
en los años de la prohibición.  
 
No hay nada nuevo bajo el sol.  
  
Menos lo va a haber ahora cuando un grupo  de maleantes goza de más poder que el Estado mismo. Nunca en la  historia de la humanidad una pandilla de delincuentes había tenido  tanto dinero como para poder comprar autoridades, periodistas y  países enteros si así lo decidieran. 
 
Todo  ello gracias a que EU pone los dólares para que esto sea posible.  
 
¿Qué prefieren los capos a cambio de la  heroína: mexican pesos or american dollars? Está clarísimo, ¿no?  ¿Cuál soberanía de un Estado cuando a un capo no se le puede  juzgar en su país de origen porque puede desestabilizarlo con  consecuencias funestas para millones y más millones de personas?   
  
¿No estamos frente a un novedosísimo  fenómeno de poder en manos de un solo individuo?
¿Dónde están  los capos norteamericanos?
¿Por qué no se inicia la persecución en  EU de los grandes narcotraficantes? 
 
 Yo, yo  sé, yo: porque ni los consumidores ni las autoridades ni los  narcos ni la prensa quieren que se sepa quiénes son.  
  
A todos les conviene el negocio. Todos  están coludidos. 
  
Mejor, mucho mejor,  culpar a México de todos sus males...



 English  version:  
 A  Trafficker’s Paradise 
   
 In the United States, the most  sought after drug market on Earth, are there are no outstanding  drug kingpins with names that make for legends? 
   
 *By Francisco Martín Moreno   

Do you know the name of a single  American drug kingpin of our times? 
 
 
I am of course not referring to  the infamous "gangsters" of the prohibition era in the United  States, such as Capone, Dillinger and Frank Nitti (among so many  underworld characters) who found in the United States the fertile  ground necessary to develop and reach international  “prestige”.
 
We knew García Abrego, Caro  Quintero, “El Güero Palma”, the “Lord of the Heavens”, the  Arellano brothers, etc. among other leaders of our meager  underworld. 
 
 
But I insist: In the US, the most  coveted drug market on Earth, are there are no outstanding drug  Kingpins (whose names must now form a proud part of the criminal  legend of their country), when they deal in a drug business worth  over 500 billion dollars? 
 
 
Is there no last name that stands  out for its efficiency and popularity or is it simply that there  are no drug traffickers to shame the longstanding American  criminal tradition? 
 
 
I know! In the US, drugs are dealt  “by themselves”. 
 
 
The drugs are dropped off at the  border by Mexican or Latin American “mules” and reach (as if by  magic) the hands of consumers “by themselves”.
 
 
Of all the marijuana that is  consumed in that country for example, 35% is produced in Texas,  Arizona and California without the authorities ever finding a  plantation, any drugs incinerated in public, or anyone being  placed in federal prison and their assets sold at auction to the  highest bidder. 
 
 
I guess  the marijuana was  planted by itself, harvested by itself, distributed by itself and  the resulting proceeds laundered by themselves... 
 
 
Is this not truly amazing?  
 
 
We never hear of a harsh blow  being dealt to drug trafficking in the United States as is  commonly done in Mexico, in a consistently recurring  form.
 
 
We never see photographs of  American drug Kingpins arrested and covered in blue FBI jackets,  hands and feet in shackles, wearing bulletproof vests and helmets,  with a huge police escort to prevent an attacks on their life that  could prevent them from informing of the identity and activities  of their associates... 
 
In Mexico, the capture of "famous"  drug Kingpins occupy the front page of newspapers, besides  receiving ample Radio and Television coverage. 
 
 
We publicly display the  incineration of narcotic drugs as soon as they are found.   Photos of heroic soldiers fallen while fighting thugs are  published. We have pictures of former State prosecutors massacred  at their doorsteps while engaged in private law practice after  retiring from fighting crime. 
 
The multiple and ostentatious  properties seized from the Kingpins are a matter of public  knowledge. 
 
The efforts of Mexican soldiers to  win this battle against the production and sale of drugs are  evident. 
 
Only that battle will hardly be  won if in the US the unhampered sale of 500 billion dollars’ worth  of narcotics in the streets continues with no one seeing or doing  anything. Since our "Puritan" neighbors never catch a Kingpin, no  arrests are announced, no soldiers or drug agents or judges or  prosecutors die, no assets are seized and no names of corrupt  government officials are published. 
 
Nothing, no one knows anything...  
 
Why doesn't anyone know? Very  simple: because an incredible number of members of the State and  Federal Executive, Legislative and Judicial branches of government  are on drug Kingpin’s payrolls.  
 
 
If nothing is done, and nothing is  known it’s because from the Secretary of State on down, Governors,  Legislators, Senators and especially Judges, journalists, police  officers of all kinds, FBI and DEA agents up to and including the  famous and not the least feared Border Patrol, everyone could be  deeply involved with drug traffickers and making juicy profits  just as they did during prohibition. 

There is nothing new under the  Sun. 
 
Even less now, when a group of  thugs has more power than the State itself. 
Never in the history of mankind  has a gang of criminals had so much money as to enable it to buy  authorities, journalists and whole countries if it so  decided.
 
All this thanks to the US, who  provides the dollars to make this possible. 
 
What do drug Kingpins prefer in  exchange for heroin, Mexican pesos or American dollars? It’s quite  clear, isn't it? What sovereignty does a State have when a drug  Kingpin can’t be judged in his country of origin because doing so  could bring about the destabilization of the country with  disastrous consequences for millions and millions of people?   
 

 Are we not facing a  newfound power phenomenon in the hands of a single individual?   
Where are North American drug  Kingpins? Why not I start the prosecution of major drug  traffickers in the United States? 
 I know: Because neither consumers  nor authorities nor the Kingpins nor the press want you to know  who they are. 
 
 This is good business  for everyone.  Everyone is involved. 
 
Better, much better to blame  Mexico for all its problem...

sexta-feira, janeiro 21, 2011


Brasil na encruzilhada


Dada a sua importância e sem nos pronunciarmos quanto ao fundo, transcrevemos, por ora, sem quaisquer comentários, este texto publicado na STRATFOR

January 21, 2011 | 2116 GMT

Latin America analyst Reva Bhalla discusses the challenges new Brazilian President Dilma Rousseff will face on crime, defense, the economy and foreign affairs in 2011.
Editor’s Note: Transcripts are generated using speech-recognition technology. Therefore, STRATFOR cannot guarantee their complete accuracy.
Colin: Brazil’s President Dilma Rousseff is no newcomer to politics, after all she was her predecessor’s chief of staff. 2011 is shaping up as having a very full agenda. Apart from recovery from deadly floods, where the death toll is approaching 800, there is much to be done. A full half of one percent increase in interest rates reminded us the economy is overheating.
Welcome to Agenda where I’m joined by webcam to STRATFOR’s Latin America analyst Reva Bhalla. Reva, let’s start by discussing the new president’s agenda.
Reva: Well Colin, Dilma Rousseff has a lot of items on her plate. Everything from major defense deals that she has to make decisions on, security issues with the country’s favela issue to important decisions Brazil has to take as it is emerging as a major regional power. One thing to keep in mind is that Dilma may not have the charisma as Lula, but she has a reputation for being very non-ideological, very technocratic. She employs this sort of no-nonsense attitude with her staff and she expects her staff to come to her with a plan B in pretty much every proposal. So she’s very much in the process of re-evaluating a lot of major decisions right now, including the jet fighter deal, which is taking a lot of attention these days. Colin: Who’s in the frame to win the jet fighter contract?
Reva: Well, toward the end of the Lula administration, it seemed pretty clear that Brazil would go ahead and opt for the French Rafale jet, for mainly political and strategic reasons. Now Dilma has basically re-opened the bidding process. U.S. firm Boeing is trying to sweeten the deal, but Brazil is very concerned about being tied to certain congressional constraints in agreeing to the U.S. deal, something that Brazil is very irked by especially when it comes to technology transfers. Now the Swedish Gripen offers more to Brazil in terms of price and performance, but we think this decision is still going to boil down to mainly a political and strategic decision in that Brazil is more likely to lean more toward the French jet.
Colin: Brazilian interest rates are very high, up half of one percent this week and more to come. That’s forcing the currency up, which might have two harmful effects: attracting hot money and damaging exports. ? Reva: Brazil maintains very strict fiscal policy and for good reason considering that the country was mired in an economic crisis just less than two decades ago. Now, in trying to keep inflation under control, Brazil has kept extremely high interest rates — right now it’s at about 11.25 percent. Now, with a government that is likely very unwilling to cut down on public spending, there are serious side effects to this kind of policy. One of those side effects is the boost to the country’s already appreciating currency. Now the stronger the Brazilian real gets, the less competitive Brazilian exports are on the open market. The Brazilian government really doesn’t have any good options in trying to deal with this currency crisis, but it’s transforming slowly and slowly into more of a political issue, especially as business and trade unions especially in the financial hub of Sao Paulo are applying more pressure on the state to do something to protect Brazilian industry. Again, Brazil doesn’t have very good options in dealing with this, but it is definitely an issue that is going to be pre-occupying the state in the coming year.
Colin: Let’s turn to resources. Can Brazil really realize its dream and become a major oil exporter? ?Reva: Well, its going to be difficult, but Brazil is definitely dedicated to this project. By the “project,” we are referring to the pre-salt fields — Brazil’s offshore deepwater fields that could potentially make Brazil a major oil exporter in the years to come. Now, this is going to require a lot of investment. We have already seen Brazil’s Petrobras employ some rather unorthodox means of capitalizing this endeavor. But the Brazilian government has made clear it’s going to be dedicating its resources in hopes of realizing this geopolitical dream.
Colin: What about domestic political problems like crime and drugs?
Reva: Now, Brazil faces a major challenge ahead to both pacify and integrate major favelas in the city of Rio de Janeiro. They’ve been employing a strategy called the UPP strategy that basically involves first overt military force that drives the drug-traffickers out and then a long-term police occupation. Now, this is an impressive model that’s worked on a small scale but replicating it on a larger scale is going to be extremely difficult. What’s happened so far is that a lot of the drug-traffickers in Complexo Alemao, which was the last favela targeted, are simply being displaced. Now that has side effects, especially when more drug-trafficking activity is just going from favela to favela or coming more from the favelas into city centers. Also, these drug-trafficking groups, particularly Comando Vermelho, the main group in Rio, they’re extremely well armed. And, if the state keeps pushing them in this pacification campaign, they do have the means of perhaps selectively carrying out attacks and trying to pressure the state to backing off of this offensive.
Colin: The other so-called BRIC countries are Russia, India and China. To what extent is Brazil joining them on the global scene?
Reva: Well, Brazil is most definitely emerging on the global scene; it’s no longer this insular power that it has been for decades now. And so of course we see a lot of countries reacting to that. You know, Brazil is interacting with the French on major defense deals, with the Chinese in this deepening economic relationship, also with the Indians where Brazil and India face a lot of competition with each other in certain industries. And so Brazil is learning more and more how to assert itself on the global scene and we can expect Brazil to fumble in a lot of respects. You know, Brazil is also trying to involve itself in issues that are very distant from the South American continent. For example, in very thorny Middle East issues. But, while this attracts a lot of attention, Brazil is slowly gradually attempting to assume this leadership role but it may not necessarily want to make very hard decisions or deal with the negative repercussions that may be attached to such a role.
Colin: Reva, it’s good to have you with us on Agenda, I’m sure we’ll talk again soon.
Reva: Certainly Brazil is a high priority for STRATFOR and we will be watching all these issues closely.

 "This report is republished with permission of STRATFOR

quarta-feira, outubro 20, 2010

As lições do Chile


As lições que nos chegam do Chile, da “Operação Resgate dos Mineiros de S. José”.

Este país vulgarmente dito da “América Latrina” deu várias lições ao mundo que convém não ignorar.
O Chile:
Saído do Pinochet, refez-se. Tem feito contas com a história.
Saído de um tremendo sismo e tsunami, refez-se. Sem choradinhos.
Agora a “Operação Resgate” onde se viu a braços com um salvamento nunca antes feito noutra parte do mundo. Sacar cá para fora 33 homens encurralados a 700 m de profundidade.

Vamos começar pela lição de amor aos seu mineiros, em contraste com os russos, por exemplo, no caso do submarino onde deixaram morrer mais de 100 marinheiros da forma mais vil.
Não esqueço uma mulher a ser injectada em plena demonstração de repulsa, pela forma como o governo desprezou os seus homens, pelo estúpido segredo militar.
Não esqueço os mineiros chineses que morrem como toupeiras encurraladas.
Não esqueço os mineiros portugueses que são esquecidos nas suas doenças.

A “Operação Resgate” teve um planeamento exemplar. Não anunciaram um salvamento para amanhã, para depois ser adiado para o próximo mês e para o próximo ano, como sucederia cá.
Não, foi anunciado para o Natal e antecipado dois meses. Brilhante!

Na “Operação Resgate” não enriqueceu nenhum político. Nem mesmo vai acontecer nenhuma derrapagem financeira. A empresa mineira viu as suas contas congeladas para não se furtar às responsabilidades como pretendia fazer.

A “Operação Resgate” foi de tal forma planeada que não se viu ninguém, atropelar ninguém. Todos sabiam perfeitamente bem… o que fazer. Engenharia perfeita como dizia a BBC. Todo o mundo irá beber na experiência e na lição Chilena. Todo o mundo está vergado.

Na “Operação Resgate” os jornalistas estiveram sempre arredados da zona de trabalhos, com a sua bancada construída para o efeito. Mais de 2000.

Na “Operação Resgate” não se viram molhadas de polícias ou militares para conter a turba de familiares, jornalistas, curiosos e alcoviteiros.

Na “Operação Resgate” nenhum chefe de bombeiros, médico, engenheiro, ou penetra… deu entrevistas idiotas para a televisão.

Na “Operação Resgate de S. José” falou-se pouco e trabalhou-se muito e bem.

Na “Operação Resgate” nada foi deixado ao acaso. Tudo foi previsto, tudo foi calculado.
O joelho só serviu para dobrar a perna e não como mesa de trabalho.

O mundo está rendido à eficácia dos Chilenos.
Deixem de dizer “América Latrina” e olhem para o lameiro que está à porta.

segunda-feira, abril 05, 2010

América Latina e Portugal - existe uma estratégia lusa de relações externas para a Ibero-américa?  (1/3) - A propósito do que aqui escrevemos sobre a política externa de Washington em relação aos seus vizinhos do sul, vamos ao longo dos dias que se seguem esmiuçar um pouco a questão que levantámos e começamos com os factos:
- Portugal dispõe exactamente de 9 embaixadas na Ibero-américa: Bogotá, Brasília, Buenos Aires, Caracas, Havana, Lima, México, Montevideu e Santiago do Chile.
- Estas missões cobrem 32 estados da América do Sul, Central e Caraíbas, em que os respectivos  Chefes de Missão são, via de regra, acreditados de uma forma bizarra a saber:

  • Caracas, o embaixador Caetano da Silva tem a seu cargo 10 países, a maioria caribenhos (Venezuela, Antigua e Barbuda, Barbados, Grenada, Guiana, São Cristóvão e Nevis, São Vicente e Grenadinas, Suriname, Trindade e Tobago e Jamaica
  • Buenos Aires - o embaixador Ferreira Marques tem sob a sua alçada apenas a Argentina e o Paraguai.
  • Cidade do México - o embaixador Falcão Machado, para além do México (o 2º país e a 2ª economia da América Latina)  partilha com o seu colega de Bogotá quase toda a América Central, cabendo-lhe em sorte: Belize, Salvador, Honduras, Guatemala e Nicarágua e ainda tem tempo para a República Dominicana.
  • Bogotá - Augusto Peixoto, residente na Colômbia, tem ainda 2 países da América central (Panamá e Costa Rica), mais o Equador e duas ilhas das Caraíbas Dominica e Santa Lucia.
  • Havana, onde pontifica Luis Barreiros, para além de Cuba é também acreditado no Haiti.
  • Lima, que tem como chefe de missão Bessa Lopes, encarrega-se do Peru e da Bolívia
  • Santiago do Chile - Paes Moreira  tem a seu cargo Chile. Ponto final.
  • Montevideu, o mesmo sucede com Luísa Bastos de Almeida que se fica pelo Uruguai
  • Brasília,também aqui, João Salgueiro, não tem mais cartas no baralho, para além do imenso Brasil.
Como vemos, a América Central é partilhada entre Bogotá e a Cidade do México e as Caraíbas servem um pouco para todos os estados ribeirinhos onde temos embaixadores residentes. Se a lógica, da cobertura em quadrícula na América Central e Caraíbas nos escapa, na América do Sul a confusão é maior não se atinando com o acerto ou desacerto das acreditações: a uns não lhes cabe nada na rifa (Uruguai, Chile e Brasil - aqui até se compreende por todas as razões e mais alguma) para os demais há apenas a acreditação num dos países limítrofes.
Noutros tempos - há mais de 3 décadas -  tivemos embaixadas em São José da Costa Rica e em La Paz (Bolívia). Em relação à América Central, o mínimo que se pode dizer é que estamos perante uma cobertura extremamente deficiente e mal articulada. Quanto aos demais países, a América do Sul mereceria mais uma embaixada, pelo menos em Asunción, tendo em conta os vastíssimos interesses e investimentos sobretudo no sector agro-pecuário do Banco Espírito Santo no Paraguai ou talvez no Equador, um país que começa a emergir. Nas Caraíbas, o nosso interesse é naturalmente reduzido.
De registar que o Brasil - a potência sub-regional por excelência tem embaixadas (entenda-se full-fledged embassies)  em todos - sublinhamos todos - os países das Américas e Caraíbas. 
A Espanha tem, muito naturalmente, em todos os países de língua espanhola, sem excepção e mais uns tantos, aqui e além
Voltaremos ao assunto em próximos capítulos.

terça-feira, março 30, 2010


EUA e a América Latina  - a Administração Bush foi acusada de abandonar o seu backyard (pátio das traseiras), após os atentados do 11 de Setembro, sem prejuízo da primeira visita ao estrangeiro de George W. Bush ter sido ao México, do ex-presidente exprimir-se razoavelmente em espanhol e de, na fase inicial do seu primeiro mandato, ter manifestado inequívocos sinais de interesse em relação aos seus vizinhos do Sul. A América Latina seria, assim, uma prioridade da política externa de Washington e os anos seguintes constituiriam o “século das Américas”. Alguns dos objectivos foram-se clarificando:  o free trade (os acordos de livre câmbio), a consolidação dos processos democráticos regionais, a luta anti-droga, a transição para a democracia em Cuba, as questões migratórias e o combate ao crime organizado, entre outros temas de agenda.
O 11 de Setembro vem baralhar as pistas e a atenção depressa se concentrou no Afeganistão e no Iraque, sobretudo neste último, enfoque que acabou por monopolizar totalmente a politica externa de Bush, no  remanescente do primeiro mandato e no segundo.
Com a subida ao Poder de Barack Obama e comparando com a fase de arranque do seu antecessor, a retórica aparentemente não foi muito diferente, para logo de seguida ser também eclipsada pelas preocupações reais do mandatário norte-americano: ou seja, primeiro, a Economia, logo seguida, pela situação no Afeganistão. Não obstante, algumas acções concretas e vários projectos poderiam dar um novo impulso a uma relação, que não podemos deixar de sublinhar, é bidireccional. Temos, em geral tendência a observar a relação EUA-América Latina, numa óptica exclusivamente americana, ou seja, ou se acusa Washington de interferir nas nações do hemisfério ocidental ou se culpabilizam os ianques por desatenção e desinteresse em relação ao continente. O fenómeno, repetimos, é bidireccional e os estados latino-americanos têm a sua quota-parte de responsabilidade na matéria se querem efectivamente revitalizar a relação, com benefícios mútuos.
O final da “Guerra fria” redundou numa clara marginalização da América Latina, até porque a região não representava qualquer risco significativo para a segurança dos EUA, o que se traduziu numa redução substantiva da ajuda económica e da cooperação militar. A administração Clinton foi incapaz de inverter esta tendência ou fê-lo de modo muito superficial e não estruturado.
Das prioridades enunciadas pela Administração Bush, apenas se mantiveram as que se enquadravam na nova agenda internacional do Executivo americano, designadamente as ameaças contra a segurança e estabilidade dos EUA, a luta contra o narcotráfico na Colômbia, as pressões sobre o regime castrista, o emprego de tropas no Haiti - para rapidamente passar a “bola” ao Brasil e ao Chile -, e o reforço do controlo fronteiriço com o México. 
A iniciativa ALCA (Área de Livre Comércio das Américas), devido às reticências de alguns estados latino-americanos, passou para segundo plano, sendo privilegiadas as negociações bilaterais e regionais de livre câmbio.  
No início do segundo mandato de Bush voltaram a pôr-se sobre a mesa os temas da agenda regional dos EUA, em especial dada a importância crescente do eleitorado hispano para as eleições presidenciais de 2008.
A ascensão de líderes de esquerda em muitos países das Américas (na Argentina, no Equador, no Brasil, no Uruguai, no Chile, na Guatemala, etc. sem esquecer os casos bicudos de Cuba, da Venezuela e da Bolívia) e a relativa indiferença, ou mesmo, desinteresse de Washington, pelos problemas da região conduziram a um sentimento anti-americano muito generalizado nas Américas. Muitos, ressentidos, criticaram asperamente o interesse ianque por países situados a milhares de quilómetros de distância, sem qualquer preocupação aparente pelas questões latino-americanas, bem mais próximas e candentes.
O triunfo de Barack Obama não despertou grande entusiasmo nas populações, mas acalentou algumas expectativas a nível dos líderes.
A verdade é que Obama desconhece em grande parte o dossier latino-americano, região que nunca visitou. lAs suas preocupações foram – e são – outras: a crise económico-financeira, e os desafios que se divisam em países como o Iraque, Afeganistão e Irão
Em conclusão, apesar das boas intenções iniciais da Administração Obama não tem sido possível avançar com novos projectos para a América Latina, até porque, na conjuntura actual, não há dinheiro. Obama tem difundido mensagens meramente simbólicas e retóricas em relação à região. A recente tournée da Secretária de Estado Hillary Clinton pelo hemisfério quer demonstrar que o Governo dos Estados Unidos deseja reforçar os laços com a América Latina com algo mais do que meras boas palavras e boas intenções. Sem prejuízo,  a tournée foi precedida por uma nova iniciativa de integração latino-americana que receberá o nome de Comunidade de Nações da América Latina e Caraíbas, integrada por todos os países da região, com excepção dos Estados Unidos e do Canadá. Todavia, as mensagens contraditórias de que os estados latino-americanos têm feito eco no que toca à sua relação ou à visão que têm dos EUA  não ajudam a estreitar os vínculos. A bidreccionalidade terá de prevalecer se ambas as partes querem recolher os respectivos benefícios.